Adios Denthiopia VII

Nuestro regreso a Dongora es extraordinario, incluso nos habían preparado una ruta por los alrededores, desgraciadamente no pudimos realizarlo por el gran número de pacientes que había esperando. En compensación nos prepararon una cena de despedida y les hicimos unas tortillas de patata, algo que habíamos prometido el día de nuestra llegada.
Como cierre sister Viane nos preparó un precioso discurso de agradecimiento. Fue un final de expedición muy entrañable donde se barajaron nuevas propuestas e ideas para futuras ediciones Denthiopia.
El último día conseguimos arañar 4 intensas horas de trabajo y atender a todos los pacientes de Dongora. Al terminar el driver nos llevó a Hawassa y pudimos relajarnos unos minutos frente al precioso lago, lleno de aves increíbles y donde se puede comer peces recién pescados.
En el Camino de vuelta, donde nos esperan 18 horas por delante, empiezas a hacer balance de la expedición y a darte cuenta de todo lo que has vivido. Por una parte estás deseando llegar a casa y ver a nuestras familias, por otra sientes pena de ver que la VII edición de Denthiopia llega a su fin. Ha sido el año en el que más pacientes hemos atendido, más de 800, algunos con más de una extracción, y hemos realizado unas 100 limpiezas e higienizaciones bucales. Estamos agotados y llenos de orgullo al mismo tiempo.
Cada año que pasa la ONG es cada vez más profesional y productiva. Es muy gratificante ver cómo agradecen todo el trabajo que realizamos año tras año y las ganas de ayudarnos y que regresemos lo antes posible.
Además de nuestras expediciones anuales también vemos crecer otros proyectos a medio plazo. La cocinera de Midegdu a la que le pagamos la escuela sigue avanzando curso. Nuestro querido Dani Kifle de Metahara va a sacarse ahora el segundo grado tras terminar enfermería gracias a nuestra aportación económica. Velene y Derba seguirán colaborando en Teticha y estudiando con la ayuda de nuestros ordenadores y material.
Es muy duro pensar que no regresaremos hasta el año que viene, sobre todo al recordar cómo una niña, que no ha visto un dentista en su vida, te abrazaba sin cesar por quitarle el dolor sufrido durante meses por la falta de higiene. O cómo ese anciano, que no puede ni subir a la camilla, te da las gracias con la mirada perdida. Apenas dicen una palabra, pero tampoco es necesario, sus gestos al despedirse describen algo más que agradecimiento. Algo que en cada expedición te llena de energía y a la vez te destroza el corazón.
Ahora llega la navidad y estaremos encerrados en nuestra burbuja del día a día, las fiestas y las celebraciones. No seremos conscientes de la desigualdad y miseria de los que habitan en el tercer mundo, pero cuando estás allí te das cuenta que en realidad, sería mucho más acertado llamarlo el cuarto.

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